lunes, 17 de junio de 2013

Violencia

Hay muchas formas de generar violencia...! 

Les comparto el texto que escribe una amiga en la Revista Paquidermo y que refleja como la violencia en este caso hacia las mujeres es de uso cotidiano y se simboliza incluso en muchas practicas donde se trata de desarrollar "la culpa" como estrategia de justificación hacia quienes vaya dirigida...!


Cuerpos y destinos

Autor: 

Tenía nueve años. Iba caminando despacio, de la mano de mi hermano mayor, por una calle céntrica de San Isidro del General. El camión se acercó de frente. Venían dos tipos. El copiloto sacó la cabeza por la ventana y gritó “¡flaca pero rica!”, con voz sonora. El insulto estaba dirigido a una niña de nueve años. La niña era yo.
Mi cuerpo, que fue dejando paulatinamente de ser mío, pasó a ser, ese día, un objeto del orden del dominio público. El dominio público es un lugar en el que todo el mundo opina: es flaca, pero rica. Es flaca, pero no tiene tetas. O tiene tetas muy ricas. O tiene tetas ricas pero es gorda. O tiene mucha celulitis. O camina como un ganso. El dominio público es un espejo tramposo: en él, una se mira a través de los ojos del otro, cuya empatía suele ser nula, cuyo juicio suele ser implacable. Este proyecto discursivo termina, con el paso de los años, convirtiéndonos en las peores juezas de nuestras desgracias: todo pasa porque nos lo merecemos. Por flacas. Por gordas. Por tetonas. Por usar minifalda. Por borrachas. Por zorras.
Hace veintiséis años, no existía en Costa Rica una ley que penalizara el acoso callejero. Al acoso callejero se le llamaba “piropo” y era algo por lo que yo debía sentirme agradecida. El enojo, el desconsuelo, la incomodidad con ese cuerpo del cual apenas empezaba a tener conciencia, no tenían cabida en la respuesta al piropo. Todas esas sensaciones me fueron transformando, poco a poco, en una muchacha temerosa e insegura. Con mala postura. Incapaz de externar ningún tipo de sensualidad. Me convirtieron en una muchacha jorobada. Vestida con ropa holgada para proteger ese cuerpo que alguien puso a mi cargo pero no es mío. Una muchacha anónima, ausente e invisible, porque ser invisible era mejor que ser lo otro. Mejor que ser “flaca pero rica” a los nueve años. Hoy hay una ley que penaliza el acoso verbal y físico pero el piropo sigue existiendo. Existe como si tal cosa. Como si fuera incuestionable. Una no lo pide. Pero la provocación está implícita en el acto: usted está rica, usted se buscó el piropo. Usted se puso minifalda, porque desea la mirada del otro sobre sus piernas. La provocación, que está inscrita en el acto mismo de ser mujer, no deja lugar a dudas en el ámbito de la práctica de dominación.
El enojo de mis nueve años aún me persigue. Lo experimenté sobre la piel de todo el cuerpo en 1999, en la fila del autobús, cuando un perfecto desconocido metió su mano en medio de ¿mis piernas? y la sostuvo por un momento contra ¿mi vulva? Lo miré sorprendida: él sonrió con picardía, como si fuéramos cómplices en un acto propiciado por mi condición de mujer. Caminé detrás del tipo hasta que la luz de un semáforo lo hizo detenerse: todo el cuerpo me temblaba. Toqué su hombro levemente y él volteó la cabeza. Le di un golpe con el puño cerrado, y el desnivel de la acera lo hizo trastabillar. De ahí en adelante, todos mis recuerdos están teñidos de rojo. Sé que lo golpeé mucho, contra el piso. Que pisé su tórax. Que le di más de una patada en la cara. Fue rápido. Luego un policía me sujetó por la cintura y me apartó del tipo. Preguntó qué era lo que estaba pasando. La voz se me quebraba. Me tocó. Este hombre me tocó, oficial. El policía me miró con cara de sorpresa y dijo “eso no es nada, mamita”. También a él le di un golpe en la cara, con el puño cerrado.
“Eso no es nada”. El discurso minimiza el daño de la acción hasta ponernos en el lugar de locas, exageradas o culpables. A la hermana de mi amigo, en una fiesta de final de curso, la violó un compañero de la universidad. Un perfecto conocido. Alguien de toda confianza. Ella estaba borracha.Ella tuvo la culpa. Siempre, por más que la lógica esté de nuestro lado, por más que nada justifique el acto de violencia, nosotras nos lo buscamos. “Eso no es nada”. No pasa nada si un perfecto desconocido aprieta con lascivia la vulva de una muchacha en la fila del bus. La hermana de mi amigo estaba borracha, así que ella se buscó la violación. Tenemos la culpa por ser mujeres.
En este escenario, la resistencia es inútil. El hombre del camión remesero que me gritó “flaca pero rica” cuando yo tenía nueve años todavía existe. Hay miles como él. Casi treinta años después, sigue siendo una tortura salir a la calle. Atreverse a caminar por la calle. La calle es una jungla. Yo no pido el piropo. No lo deseo. No lo propicio. No lo solicito. Pero aun así lo recibo. Mi palabra no vale: mi palabra es la palabra impertinente de un objeto que, lamentablemente, sabe hablar. Este diálogo existe:

Taxista: “Rica, bote ese bebé, que ya está muy grande. Venga y le hago otro”.
Muchacha: “Váyase a la mierda, viejo verde”.
Taxista (mostrando una nueve milímetros): “Calladita más bonita, mami”.

Este otro diálogo también existe:
Viejo en banca de parque: “Uy mi amor, qué rico se le marca el panocho con ese pantalón tan apretadito”.
Muchacha: “¿Quién le preguntó, viejo hijueputa?”
Viejo en banca de parque: “Está bien, fea. FEA”.

Y este otro también:
Tipo en moto: “¡Sabrosa!”
Muchacha: “¡Malparido!”
Tipo en moto: “¡Zorra!”

La invasión del ámbito privado de ese cuerpo que creemos nuestro no debe ser resistida, porque la resistencia genera aún más violencia. La borracha se buscó la violación. Y si se atreve a usar la palabra en contra del agresor, recibe el implacable juicio de la opinión pública: “¿quién la tiene?”, “a una muchacha decente no le pasan esas cosas”, “por buscona, por fiestera”. El espacio público es un lugar perverso, en el que nuestro cuerpo le pertenece a todos los demás. Nos educan con advertencias. Nos educan para la prevención: “No salga sola”, “no se emborrache”, “tenga cuidado”, “no se suba sola a un taxi”. Nos educan para que evitemos colocarnos en la posición en la que nuestra condición genere una respuesta instintiva de parte de un par que nos considera provocadoras  y cómplices de la violencia que recibimos.
¿Qué ha cambiado de 1989 al día de hoy? Al parecer no mucho. Hace un par de noches fui a un concierto. Salí de madrugada de vuelta a mi casa. Durante el trayecto tuve miedo. Miedo de ir sola.Miedo de la oscuridad de la noche. Miedo del ojo implacable de la opinión pública y lo que tendría para opinar si mi exposición, mi atrevimiento, se llegaran a traducir en violencia contra mi cuerpo. A esa misma hora, una muchacha salía completamente borracha del mismo bar. Iba sola. Subió a un taxi y le pidió al taxista que la llevara a su casa. Estaba ebria, muy ebria. El taxista, como quien se siente una persona correcta y decente, le dijo estas palabras: “agradezca que soy un mae buena nota y no la violo, porque a como usted anda, sería muy fácil aprovecharse”. De 1989 al día de hoy, ha cambiado un discurso. Pero la práctica sigue siendo la misma: el cuerpo, en el espacio público, es de todo el mundo menos de su propia dueña. No se engañe, amiga: su cuerpo no es suyo. Su cuerpo es un destino. ¿Qué hemos hecho para cambiar la práctica? ¿Cuántas niñas siguen siendo acosadas, violadas, despojadas de la propiedad sobre su cuerpo antes de entrar a la adolescencia? ¿Cuántos cuerpos son mutilados, leñateados, violentados, antes de entrar a la vida adulta? ¿Cuántas de sus amigas han recibido una agresión verbal en la calle, de parte de un perfecto desconocido? ¿Cuántas muchachas han experimentado la impotencia de saber que un NO, por más enérgico, no es suficiente para detener la avanzada sexual de un hombre contra el cual la resistencia física solo generará una violación más dolorosa, con más secuelas sobre el cuerpo?
Repita conmigo: “eso es algo”. Es algo grave. Decir lo contrario, decir que “no es nada”, es normalizar de la violencia. Es el posicionamiento de la dominación como parte de una estructura fija, en la cual podemos ser visibles para ser deseadas, pero no para ser escuchadas. Dígame que estoy loca, que soy una exagerada. Ahora pregúntele a su círculo de conocidas cercanas cuántas veces han sido violentadas por la opinión pública, que tiene tantas bocas para decir palabras soeces y tantas manos para tocar lo que considera propiedad de todos. ¿Cuántas son? ¿Seis de cada diez? ¿Nueve de cada diez? ¿Todas? ¿Todas somos locas, exageradas? ¿Todas nos lo buscamos? ¿Qué tenemos todas en común? ¿La locura, la exageración, la culpa? ¿Deberíamos agradecer que alguien en la calle nos encuentre atractivas y nos vuelva a ver? ¿No es nada? Respóndame estas preguntas. Hablemos sobre cambiar el mundo. Hablemos sobre la violencia normalizada, vista como algo común, que una niña de nueve años debe aprender a aceptar como parte del destino de su cuerpo. Hablemos hasta que llegue el día en el que ese cuerpo, en vez de ser un destino, nos ayude a construirlo.
Autor: Esta polifacética generaleña es, entre otras cosas: cocinera de manjares de vocación, de profesión filóloga, en lo laboral integrante de la Cooperativa Sulá Batsú, autora de los blogs Manos en la Masa y Furia de Mais, así como dueña de uno de los humores más ácidos que tiene este país, razón esta última por la que es muchas veces incomprendida y víctima de los trolles más cerrados del mundo virtual. Además es fundadora de Revista Paquidermo, aunque no lo quiera aceptar.


45 comentarios:

  1. Efectivamente en estos casos que presenta la autora se ha normalizado la violencia, es algo que muchas de nosotras hemos vivido y hemos tenido que aprender a cuidarnos por nuestra condición de mujer.
    Visualizó que una buena estrategia que se puede hacer en estos casos son campañas de información para que la mujer pueda denunciar y los agresores conozcan que se les puede penalizar. Además buscar una verdadera alianza interinstitucional para que a la hora de la denuncia no se minimicen estos actos.
    Esta campaña debería estar también dirigida a los más pequeños para que identifiquen estas señales de violencia.

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    1. Concuerdo con la compañera el hecho de realizar campañas de información para que las mujeres tengamos herramientas sobre los pasos a seguir en caso de ser objetos de violencia y así poder denunciar. Para agregar, un espacio efectivo donde se pueden bombardear estas campañas en en centros educativos.

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    2. Es claro que las mujeres del país estamos acostumbradas a esta situación, es lamentable tener que vivir con esta preocupación, de pensar: "Ay no ahí viene una construcción, ¡voy a pasarme de acera!". Eso viola el derecho básico de libre tránsito, por esto estoy completamente de acuerdo de que se debe hacer algo para que nosotras las mujeres dejemos de pensar en que esto es normal y empecemos a velar por nuestros derechos.

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    3. Concuerdo con la compañera Dennisse,es lamentable que nosotras como mujeres aprendamos a vivir con este acoso sexual, encontré un video donde se refleja la realidad de estos "piropos", considerando la opinión masculina y femenina.
      los invito a verlo
      http://www.youtube.com/watch?v=4GAQKO9pQFM

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    4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    5. Estoy de acuerdo con las compañeras, creo que una campaña es la manera más viable de llegar a toda la población para tratar este tema, creo necesario la participación de los medios de comunicación por el alcance que estos tienen. No me parece justo que las mujeres sufran este tipo de violencia y hasta el momento no se haya hecho lo suficiente para terminar con esta situación.

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    6. La normalización de este tipo de violencia a llegado a tal punto que he visto chicas (de edades diferentes) preocuparse por ir por la calle y no recibir "piropos"... No solo no se hace algo al respecto sino que en algunas personas hasta es una necesidad que sucedan actos como este en el que como menciona la autora se nos despoja de nuestro propio cuerpo pues pasa a ser un objeto público. Muy triste la situación y ante esto mi reflexión va dirigida a una educación saludable, la educación adecuada es el arma mas efectiva para combatir injusticias, tanto para fomentar auto-respeto (en tanto a exigir ser respetado) como en fomentar respeto hacia los demás

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  2. Desafortunadamente vivimos en una sociedad regida aún por el machismo, el cual genera violencia contra las mujeres y el cual impulsado en muchos casos por nosotras mismas.
    En el artículo resalta muy bien un caso de violencia que es aceptado como un "piropo" y visto con normalidad. Se muestran situaciones en las que todas mujeres nos podemos identificar en algún momento de nuestra vida.
    Y ante estas situaciones de violencia la realidad es que la mujer no lo busca, no lo pide, no lo insinua, no lo incita, no provoca ni lo facilita.

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    1. Concuerdo con Leonela ya que los famosos piropos son visto con normalidad al menos en nuestro país, sin visualizarse que este tipo de situaciones están violentando los derechos de la mujeres, como es posible que las mujeres deban soportar el constante acoso callejero y como se menciona en el articulo ni siquiera una niña se escapa ante esto.
      Cuantas mujeres evitan caminar a la par de un grupo de hombres o cuantas han sentido miedo o temor solo con la mirada de un hombre,me imagino que muchas.

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  3. Ese articulo refleja la realidad de todas las mujeres ya que al menos en la sociedad tica se ve con normalidad los famosos " piropos" que en la mayoría de los casos resultan ser frases o palabras llenas de morbo y vulgares.
    Aunque supuestamente se ha avanzado en temas de igualdad, casi todo se queda en el papel, cuantas mujeres sufren de acoso sexual en sus trabajos y no denuncian por miedo a ser despedidas, cuantas mujeres viven bajo constante violencia verbal, sexual y física y no salen de ello por miedo a quedarse " sola", a perder el apoyo económico de su supuesta pareja, casos como estos sobran y para mejorar esta situación es muy poco lo que se hace al respecto.
    Lamentablemente como lo dice el articulo somos bombardeadas desde pequeñas con frases como " no se siente así" o " las chiquillas no se comportan así", lo que nos lleva a visualizar o pensar que todos esos actos de violencia son normales porque soy mujer.
    La Promoción de la Salud desempeñaría un papel fundamental para sacar a esas mujeres de esas situaciones, dar a conocer que ellas son personas valiosas, con habilidades, destrezas y que no deben estar sometidas a la violencia ejercida por un hombre, que tienen derechos y los pueden hacer cumplir. Pueden establecerse metas, un proyecto de vida.

    Acá dejo el link de un vídeo que demuestra lo que viven las mujeres con el acoso callejero pero a la inversa:
    http://www.youtube.com/watch?v=QXYV3wO59UA


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    1. El video que nos compartió Yurieth me parece muy interesante pues es cierto que la violencia es por lo general vista de un hombre hacia una mujer, en este caso es el hombre que sufre hostigamiento sexual al salir de su casa por parte de las mujeres. De igual manera hay que denunciar estos casos y propiciar campañas en contra de la violencia tanto para mujeres como para hombres.

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    2. Me parece interesante el vídeo Yuri, sin embargo si lees los comentarios en youtube de hombres, ellos mismos mencionan que más bien les gustaría que les dijeran eso, copio este comentario:
      "andrescachub hace 6 días
      Y hasta creen que un hombre se molestaria con esos comentarios, jajajaja, yo se las hago efectiva"

      Esto demuestra que el problema ya es cultural, pues por lo general el hombre es catalogado como un ser "muuuy" sexual, por ello a muchos de ellos les fascinaría que le dijeran este tipo de cosas y por lo mismo les encanta decírselas a las mujeres. Esto ya es un problema de crianza de antaño, y bueno lamentablemente nosotras colaboramos en criar a hombres así.

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    3. No me había fijado en los comentarios Eylin. Pero si tienes toda la razón la mayoría de hombres no se molestarían con esos comentarios mas bien los utilizarían de puente para otros, por lo mismo que mencionas ellos se creen los seres dominantes idea que muchas veces es desarrollada por los propios padres porque si es una niña tiene que ser sensible y delicada mientras que por el contrario si es un niño es fuerte y si llora es un "maricón".
      Esto es un grave problema en la cultura y donde lamentablemente algunas mujeres tratan de llamar la atención de los hombres con el fin de estar recibiendo los famosos piropos que casi siempre son " palabras vulgares", ya que sino escuchan de manera constante este tipo de frases se sienten feas y menospreciadas.

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    4. Me parece demasiado excelente este video, porque por más que e digan que no, la mayoría de nosotros, durante el video nos sentimos como incómodos o sentimos que algo no esta bien... Y ¿porqué?, simplemente por que esto no es normal, piensen en como volverían a ver a su amiga, cuando va pasando un hombre guapo y le dice una vulgaridad. Sería extraño esa mujer sería una "corriente", mientras que si fuera tu amigo y pasa una muchacha sería completamente normal y tal ves hasta chistoso. Es tan simple, vivimos en una sociedad machista donde yo de niña podía usar a "ken" pero mi primo no podía usar a "barbie"

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  4. Desde que nacemos ya el hecho de ser mujer nos coloca quizá en un ámbito de desventaja. A partir de este momento somos la niña que hay que cuidar, la que no puede salir sola o la que debe vestirse con cautela, ¿todo esto con qué fin? para que nos respeten en la calle, y si no fuera así ¿Qué seríamos? una mujer de la calle (con solo 9, 10 o 12 años).
    La mujer ha sido vista como la del sexo débil, la que si anda sola en la calle es dominio público como menciona la autora del texto. Es lamentable pero cierto, desde tempranas edades ya somos víctimas de violencia física o verbal, con solo el hecho de ir a la escuela y encontrarse en la esquina a un desconocido que nos diga ¡que linda que esta la niña! o ¡no ande sola!... Esto ya es un tipo de violencia que va generando en las mujeres miedo y rechazo hacia las demás personas.
    Si bien es cierto Costa Rica ya cuenta con una ley que penaliza cualquier tipo de violencia física o verbal la cual ha disminuido en cierta forma los llamados "piropos" en la calle, existen aún miles de niñas y jóvenes que callan algún tipo de violencia, a veces vista desde sus propios hogares, y que en muchas ocasiones si optan por denunciar tal situación son asesinadas como se ha visto en el país. Desde la promoción de la salud se debe tratar de sensibilizar mediante una oportuna educación en escuelas y colegios para que desde niñas se conozca con detalle la ley y lo que debemos hacer en caso de ser víctimas de violencia, recordemos que callar es violencia, por eso debemos de denunciar en caso de existir violencia en nuestros barrios o comunidades.

    A continuación dejo un video que refleja campañas contra la violencia: http://www.youtube.com/watch?v=TUiUzRE8LQs y otro que refleja violencia en el metro http://www.youtube.com/watch?v=RvNf80_ubHE

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    1. Buen vídeo Mónica el del acoso en el metro, debería hacerse un reportaje acá en Costa Rica pero en los buses para sacar a la luz pública todo lo relacionado al acoso diario y violencia que sufrimos por ser mujeres.

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    2. Muy buenos videos, lo que me agrada más de ellos son dos aspectos: el primero se relaciona con el tema que abordan el cual es la violencia psicológica, la cual aunque no ejecute golpes que dejen rasgos físicos, dejan heridas en el alma. Y el segundo de ellos se relaciona con otro grupo prioritario en el cual hacen el comercial inclusivo para personas con alguna discapacidad ya que colocan una persona dando el mensaje en lesco y con subtítulos.

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    3. Muy buen ejemplo de todo lo que puede suceder en un espacio tan concurrido, la primera denuncia es el acoso sexual del que es victima la joven, como las personas sin escrúpulos se aprovechan de cualquier cosa para faltarnos el respeto los unos a los otros y por otra parte, el poco apoyo y protección que se le da a las victimas, las leyes solo se quedan en el papel porque realmente no se implementen, es una burla lo que se hace, se firman documentos únicamente para figurar públicamente pero no se planifica todo lo que la aplicación de esta requiere para su cumplimiento

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  6. Desafortunadamente muchas veces las mujeres sufren a diario esta situación y es tan común que no lo consideran un delito, como lo decía la lectura se le echa la culpa a la mujer, cuando más bien es la víctima, y si una mujer se atreve a demandar esta situación no le toman la importancia debida y no realizan nada para resolverlo.
    Es triste saber que actualmente vivimos en una sociedad machista y que estas situaciones han ocurrido siempre y nadie ha hecho lo suficiente para que cambie esta situación.

    Considero necesario que se le dé la importancia a este caso, y se realicen campañas donde se fomente a la mujer a denunciar estos casos.

    Esto aunado con leyes que castiguen este tipo de situaciones podría ser la manera de disminuir y de ser posible ojala acabar con esta problemática.

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    1. Concuerdo con el compañero Ronal, ya que es indispensable informar a las mujeres y hacerles entender que no es normal y que no tienen que soportar estas situaciones de por vida, que hay leyes que nos amparan, es necesario que cada una de nosotras conozca los pasos para poder denunciar estas prácticas y lo apliquemos que en realidad hagamos respetar nuestro cuerpo.

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  7. Es lamentable tener que reconocer que lo que la autora expresa no es más que nuestro diario vivir, además nosotras como mujeres contribuimos a que este acoso sexual callejero se vea como "normal", ya que como un medio de defensa hemos aprendido a ignorar por completo estos "piropos" y si vamos por la calle y alguien nos dice algo optamos simplemente por no escuchar, si vemos un grupo de hombres en una esquina o una construcción, nada mas nos cruzamos de calle, hemos aprendido o se nos ha enseñado que por ser mujeres siempre nos va a pasar, que es algo con lo que tendremos que lidiar de por vida.

    A nivel personal es necesario un cambio, que empezamos por enseñarle a nuestras hermanas, primas, amigas, hijas y demás los derechos que como mujeres tenemos y no a soportar esta violencia sexual.

    Y como profesionales en salud, nuestro accionar va direccionado a educación, mediante campañas donde se le haga ver a la población que estos "piropos" no son mas que acoso sexual, enfocándose en los derechos de la mujer.

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    1. Me parece de suma importancia enseñar a todas las mujeres acerca de los derechos que tenemos, pero también a todos los hombres a que aprendan a respetar y no cometer ese tipo de actos contra nosotras. Además que ellos también conozcan los derechos que tienen de no ser violentados.

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    2. Me parece importante trabajar por medio de la educación este tema, y que se haga lo posible por terminar con esta situación, tambien es importante la sensibilización ya que muchas veces esto es visto como algo normal, cuando en realidad es un tipo de violencia. Por ello es importante que las mujeres denuncien estos casos y que se le tome la importancia debida.

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  8. Sencillamente una burla y una masculinidad aplastante, desmedida y estúpida es lo que pasa en este texto. El hecho es de que esta conducta se aprueba y se valida entre el mismo genero masculino, sin siquiera pensar que su abuela, madre, hermana e hijas, sufrieron, sufren o sufrirán esta misma ofensa. Pero si esta situación se ve como normal en la calle, que va cambiar en unos años. Como si una mujer defiende su dignidad es una loca, atacada, provocadora, "culpable". Pero si un hombre la defiende es "normal"....este tipo de hechos son los que deben de sentar un precedente en la realidad de un mundo donde los mas IDIOTAS somos los humanos, no hay sensibilidad por la vida, por la mujer y amor por el prójimo. Pero quién le da el derecho de a un "hombre" de decir y hacer lo que quiera...sin duda la violencia de genero es algo que desde hace miles de años existe y hasta hoy día no ha cambiado...leyes vienen y van pero sino hay justicia son simples palabras...sin poder terminar de leer el texto por el repudio que me produjo tal violación de la dignidad, queda decir que esta situación cambiara cuando se le de el lugar que merece la mujer, donde impere el respeto, la igualdad y la justicia.

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    1. Las personas debemos estar mas conscientes de lo que hacemos Jose, estamos automatizados ya reaccionamos ante ciertos estímulos de ciertas maneras, sin razonar si quiera un poco el porqué de la reacción. Y como dices a toda aquella que piense se le castiga,se le etiqueta pues no esta permitido salirse de la norma y no estoy hablando solo de callarse ante un piropo, sino de la valorización que nos damos nosotras mismas al desempeñar alguna actividad que amerite fuerza o se corra algun tipo de riesgo, se ha minimizado tanto el ser de la mujer que se le inutiliza, hay cosas para hombres y otras para mujeres, y cuando a alguna loca se le ocurre hacer un trabajo de hombres, es eso simplemente una desquiciada queriendo llamar la atención....hay mucho que denunciar de este tema pero, mejor empecemos por dar el ejemplo con nosotros mismos, creyéndolo para poder transmitirlo.

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  9. La realidad en este texto es que no hay respeto, no hay respeto por la abuela, madre, la hija, la esposa, la hermana, que camina en la calle. No hay libertad ni de sentirse segura, ya que con el simple hecho de caminar, es exponerse a que alguien con solo una mirada haga sentir incómoda a una mujer. Los hombres y su masculinidad son puestos a prueba, sino se dice algo, se puede llegar a considerar menos hombre, y por lo general este tipo de violencia se da más en grupos reunidos, como las construcciones o un grupo de amigos reunidos. Ir acompañado de un hombre, hermano, pareja, primo o un amigo, no significa estar segura, no es razón para no que no se diga algo, al contrario a veces motiva más estas conductas. Un cambio de mentalidad es lo que puede alivianar esta violencia, pero esto conlleva cambios tanto en hombres como en las mujeres. La educación en las familias, juega un papel fundamental, si bien es cierto las leyes son importantes, para muchos no es suficiente un castigo, y en las mujeres entender que lo que es visto como ‘”normal” no lo es cuando incomoda, agrede y hace sentir vulnerable.

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    1. Considero que es necesario crear mecanismos sociales de defensa o de cambio de conductas, que, como señala Adriana, se llegue a entender que lo que es visto como "normal" no lo es cuando incomoda, agrede y hace sentir vulnerable. De esta forma adoptar nuevas practicas de respeto y defensa por los derechos individuales.

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  10. Yo solo quiero resaltar en letras grandes que como promotores de salud debemos ser capaces de identificar la violencia en las poblaciones vulnerables, situación que es muy delicada porque muchas veces la misma persona que esta siendo agredida no lo sabe y por tanto va a ver normal lo que sucede.
    Estos casos de violencia como los piropos y la violencia sicologica son muy dificiles en nuestro país donde como mujer siento que esta bien ser tratada mal o amenazada, donde los medios me venden la idea de que mientras no reciba un rasguño nada pasa y por tanto debo seguir aguantando más con hijos de por medio. Por esto siempre debemos tener en mente que a veces una palabra duele más que un golpe, por que los golpes se curan... las palabras quedan. Nuestra mayor meta es empoderar a las personas y por tanto ayudando a estas victimas a darse cuenta de que lo son, ayudaría a cumplirla.

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    1. Totalmente de acuerdo con Dennisse, es una situacion de extremo cuidado principalmente por que las personas llegan a adoptar eso como normal, como si fuese parte de su vida y sin ello no peden llegar a vivir. lamentablemente otro contexto como lo es la violencia domestica, es que a la hroa de decir "yo quiero salir de esta situacion" no se tiene donde recurrir porque son personas que viven del dinero y trabajo de la persona que les agrede, asi que como promotores, ademas del empoderamiento, debemos generar espacios para sencibilizar a la poblacion y medios de ayuda que abarquen a toda la poblacion.

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    2. Agregando a lo que menciona la compañera, las personas que agredidas psicológica, física y verbal, deben de sentirse bien con ellas mismas para lograr no solo ser cocientes de la situación, sino también entre mejor se sientan consigo mismas poco a poco tomarán acciones que les ayudara a seguir adelante. Sanando todas esas heridas producto de agresiones no solo de la familia sino también de las personas que estaban a su alrededor.

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    3. Comparto la opinión de Dennisse, como Promotores de la Salud, debemos ser capaces de identificar esa violencia en nuestra sociedad, y fomentar un cambio de actitudes y comportamientos, con educación para la salus se puede empoderar a aquellos grupos vulnerables; y con politicas publicas se puede garantizar la protección a quienes son victimas, y a quienes estan destinadas a ser victimas por su sola condicion de vulnerabilidad, por ser mujer o por encontrarse con cierto nivel de resago social.

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    4. Apoyo mucho este comentario! un gran reto para el promotor de la salud es hacer entender a cierta población que existen alternativas, que lo que entienden como normal no lo es y es necesario que realice cambios en su vida.

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  11. Si bien la violencia se manifiesta en un ambito como el sexual, existen muchisimas areas mas donde se mve reflejada. violencia domestica, en colegios, lugares de trabajo, calles... Lo que quiero rescatar de la lectura, es el hecho de que la violencia ha llegado a normalizarce, como lo menciona la autora del texto, lamentablemente incurrimos a la violencia para imponer cosas, muestra de ello es cuando se realizaron guerras por obtener terrenos, guerras por buscar alimento y agua e incluso, guerras por buscar la "paz", de esa forma las culturas van adaptando progresivamente la violencia como una practica normal en el diario vivir. es necesario que poco a poco se modifiquen dichas costumbres, es un proceso de años, pero para evitar topar frente de nuevo en situaciones como la expuesta en el articulo, se necesita a generar cambios desde ya, con presion social.

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    1. Si bien es cierto se puede considerar como una práctica normal, también se minimiza la violencia, al encerrarla solo en acciones que atenten principalmente a nivel físico y verbal, dejando de lado sobre ejercer derechos básicos como el libre tránsito

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  12. Al igual que todas mis compañeras me siento identificada con el texto, la violencia de la que somos victimas por el simple hecho de ser mujer no acaba nunca. Desde la concepción social fuimos concebidas para atender y complacer a los hombre, los reyes y señores de todos los tiempos y ay de aquella mala mujer que no obedezca a su marido, que justo la concepción religiosa también comparte, las cuales no nos favorecen en nada, ya que se nos ve como a esas con las que se debe tener cuidado porque arrastran a buen hombre a los caminos pecaminosos.
    Indistintamente del circulo social al que me refiera, la mujer ha de llevar las de perder, ha de cargar con el pecado y ha de ser castigada por eso.
    Son muchos los vicios que mantenemos en este tema y, hay de reconocer que lo más indignante de la violencia psicológica y el acoso del que somos victimas, muchas veces son causadas por nosotras mismas, las que replicamos las conductas prehistóricas que han trascendido de generación en generación.

    Una de las mayores violaciones es la visualización de la mujer como un objeto que adquiere valor según su utilidad o el qué tan apetecible sea. La mujer vista como un objeto sexual con una única finalidad "la reproducción". Acá les dejo una canción que justo habla de lo arraigado esta el hecho de cosificar a la mujer, de volverla objeto por conveniencia: http://www.youtube.com/watch?v=LICTysANxk8

    ...Sé que la mujer es mucho más
    Que un objeto sexual,
    Pero cuánto cuesta esquivar
    Tan arraigado sentimiento animal...(Objeto sexual, Los Cafres)

    Me parece que desde la promoción de la Salud se debe incentivar una variación en los valores que se cultivan desde el seno del hogar. No se trata de llegar y querer cambiar lo que por siglos se ha sostenido, esos roles tan marcados, sino se trata de concientizar a dichas personas, hacerles ver el error en el que hemos incurrido en las sucesión de patrones y utilizando una serie de estrategias y herramientas con las que se cuenta en la promoción de la salud, trabajar de manera conjunta el reforzamiento del respeto y los derechos humanos adaptados a las necesidades de cada quien.

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    1. Concuerdo con la compañera, hay mucho que trabajar en este tema en el tema de sensibilización y concientización, se requiere incorporar valores que impacten en la vida de las personas y por consiguiente de las familias, modificando con esto conductas negativas, logrando un impacto positivo en la sociedad costarricense.

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  13. Estamos tan acostumbrados a ciertos tipos de conductas y creencias erróneas, las cuales vimos en alguna época de nuestra vida o crecimos con ellas. Desde nuestro seno familiar se ha diferenciado a la mujer, en muchas ocasiones se le resta importancia y se le exige el cumplimiento de los patrones impuestos por la sociedad machista, en la cual por lo general se busca favorecer a los hombres. A pesar de que los tiempos han cambiado aún mucho trabajo por hacer en cuanto concientización y valores.

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    1. Estoy muy de acuerdo con María, la conciencia colectiva de la sociedad, nace en el seno del hogar, es ahi donde e van formando las normas que debe seguir cada individuo denro de la sociedad, según sea su condición, si es hombre este es su rol y si es mujer, es este otro, al hombre se le permite casi todo y a la mujer se le limita casi todo.
      definitivaemnte la familia como institución tiene que cambiar muchas cosas para que la sociedad pueda cambiar.

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    2. Como dice la compañera Maria José, vivimos en una sociedad machista donde se ven normales algunos comportamientos, y creo que hay mucho trabajo en el tema. El abirdaje no se debe dar sólo en hombres que violentan, sino también en mujeres que permiten esa violencia e incluso impulsan desquidad de género.

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  14. Wao hasta que se siente una sensación extraña en la piel cuando uno lee este tipo de cosas, y es que lo peor es que todo lo que la autora exprea es cierto, la soceidad ha normalizado tanto la violencia contra la mujer que elllas mismas tienden a sentirse culpables y a juzgar a otras, pero es que acaso por ser mujeres no tenemos derecho a vestirnos como nos guste, a salir donde querrámos o embriagarnos, pero la sociedad insiste en que esas acciones no son de "niñas buenas" y por lo tanto todo lo malo que le pase siempre va a ser "su culpa", "usted se lo buscó" le dicen a una joven que andaba en minifalta, "usted lo provocó a una niña de 9 años que fue brutalmente violada" como si el hombre tuviera la potedtad de elegir sobre uno y aun asi es nuestra culpa.
    Este es un campo fuerte y un enorme reto en el que tenemos que trabajar, propiciar un cambio de mentalidad en la sociedad, desnormalizar la violencia contra la mujer y educar y sensibilizar tanto a las autoridades competentes como a las victimas y quienes les juzgan, sin dejar de lado mano firme contra los victimarios

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    1. Este cambio que comenta la compañera es un reto enorme, no sólo para promotores sino para un sinfin de profesionales, por lo que creo que es importante un trabajo intersectorial para tener un mejor abordaje del tema.

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  15. Como comenta Alejandra, la violencia se da en gran parte hacia las mujeres, pero los hombres también son objetos de discriminación, pero lamentablemente pocos hablan acerca del tema.

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  16. Un muy valioso artículo! me atrapó como lectora de inicio a fin y expone de manera muy acertada una problemática de generaciones en nuestro país!
    Tales actos de violencia (piropos), que no son comprendidos por la mayoría de la población como conductas violentas, se presentan en nuestra sociedad desde muchas décadas atrás y despojan a la mujer de su cuerpo y su presencia! ¿Por qué una niña de 9 años debe soportar tal aberración? ¿Por qué un extraño se cree con el derecho de realizar cualquier comentario sobre mi cuerpo o mi presencia? no lo acepto, no lo quiero y me niego a aceptar que cualquiera pueda expresarse de mí ser con frases vulgares creyéndose con el derecho de hacerlo!
    No es normal!! Pero la sociedad nos hace creer que si lo es, Personalmente ¿por qué cuando camino por la avenida central lo hago rápido y alejándome de la gente pensando en que en cualquier momento algún patán pueda tocarme?... ah es cierto! porque lo he visto! y porque he visto la reacción de las personas al ver a ver a una muchacha bien vestida y "arreglada" ser manoseada en plena avenida central y hacer comentarios como “nadie la tiene saliendo en esas fachas” ¿es que no tenemos derecho a salir bonitas? Y ni siquiera es requisito andar bonita, porque no les importa! Solo es mujer! provocadora, pecadora y culpable de los malos pensamientos de los hombres y sus “instintos”.
    Ya basta! Es necesario hacer entender a cierta parte de la población que ese “no es nada” es un acto de violencia y nos afecta! Parte de los más grandes retos de la promoción de la salud, es el cambiar concepciones o creencias de que ciertas prácticas son normales porque se han realizado por mucho tiempo o porque la mayoría de las personas creen que así lo es!

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  17. La violencia es un tema amplio, lastimosamente se desarrolla de muchas formas y al parecer no hay ni una sola persona que no se haya sentido victima en algún momento. Es un tema delicado y del que hay que hablar, porque callarlo conduce a la misma "normalizacion" descrita desde arriba, exponerlo lleva a la crítica, y a tener consciencia de lo que se dice y lo que se hace, esa crítica acompañada de educación es una alternativa para abordar las situaciones de violencia pero principalmente para evitarlas y con el fin de llegar a erradicarlas en los procesos de socializacion de los que participamos. Es una cuestión de respeto con uno mismo, hacia uno y para con los demás.

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